Qué necesita la web de una empresa industrial (y qué le sobra)

A una empresa industrial casi siempre le venden la web de una tienda de ropa. Portada con vídeo, tres frases sobre “la pasión por la innovación” y un carrusel de fotos de gente sonriendo en una oficina. Bonita, cara y sin una sola referencia de producto que se pueda encontrar buscando. Te cuento qué necesita de verdad la web de un fabricante y qué puedes quitar sin perder nada.
Quien te busca no navega: busca una pieza
Esta es la diferencia de fondo con cualquier otro sector, y de ella sale todo lo demás.
Al restaurante de la esquina lo buscan por lo que es. A ti te buscan por lo que fabricas, y normalmente con una referencia, una medida o una norma en la mano: filtro de mangas 3 m², perfil aluminio 40x40 ranurado, bomba dosificadora acero inoxidable.
Quien escribe eso no quiere conocerte. Quiere confirmar que lo tienes, en qué medidas y a quién le pide precio. Si tu web solo dice que sois «líderes en soluciones de filtración industrial», no aparece en esa búsqueda y no te encuentra.
Lo mismo pasa cuando el que busca eres tú: diseño web empresa metalurgia y diseño web empresa metalmecánica son búsquedas reales de fabricantes que quieren renovar la suya. Es un sector con necesidades propias, y por eso el diseño web para empresas industriales no se parece al de ningún otro.
El catálogo tiene que ser web, no un PDF
El PDF es el gran freno del sector industrial. Es cómodo para ti —lo hace el de marketing una vez al año— y es un agujero negro para todo lo demás.
Un catálogo en PDF:
- Google lo indexa mal y casi nunca por referencia concreta
- No se lee bien en el móvil, y tu cliente lo abre desde el móvil
- Obliga a descargar 40 MB para ver una ficha
- Cuando cambias un dato, la versión vieja sigue circulando por correo
Cada referencia tiene que ser una página. Con su URL, su título, sus medidas y su texto. Eso es lo que permite que alguien busque tu producto por su nombre técnico y aterrice justo ahí, en lugar de en tu portada. Si tienes doscientas referencias, no se hacen a mano: se montan desde tu listado y se generan solas.
Fichas técnicas: los datos, en la página
Los datos que decide la compra —material, medidas, tolerancias, caudal, presión, certificaciones— van en el texto de la página, no dentro de una imagen ni encerrados en un PDF que hay que descargar.
Dos motivos, y los dos importan:
- Google no lee lo que hay dentro de una imagen. Si tus medidas están en una tabla escaneada, no existen para el buscador.
- Tampoco lo leen ChatGPT ni Perplexity, y cada vez más gente pregunta ahí antes de buscar. Es lo que llamamos posicionamiento en IA o GEO.
El PDF puede seguir estando, como descarga para el que lo quiera archivar. Pero debajo de una ficha que ya se lea entera sin descargar nada.
El formulario que rellena un ingeniero
El formulario típico —nombre, email, «cuéntanos tu proyecto»— no sirve aquí. Quien te escribe necesita pedir un presupuesto concreto, y tú necesitas que llegue con lo mínimo para poder contestarlo.
| Formulario genérico | Formulario industrial |
|---|---|
| Nombre, email, mensaje | Referencia o aplicación |
| — | Cantidad y unidades |
| — | Plazo que necesita |
| — | Plano o ficha adjunta |
| — | Empresa y persona de contacto |
Un campo de adjuntar archivo cambia más presupuestos que cualquier rediseño: el cliente sube su plano y te ahorra tres correos de ida y vuelta.
Si exportas, los idiomas no son opcional
Aquí no hay medias tintas. Si vendes fuera de España, cada idioma tiene que tener sus propias URLs (/en/, /fr/) con el contenido realmente traducido.
Lo que no vale es el traductor automático que cambia el texto con JavaScript sin cambiar la dirección. Google no lo indexa como versión en otro idioma, así que no apareces en las búsquedas de ese país: has pagado una traducción que no te trae a nadie.
Velocidad: la abren desde la nave, no desde tu fibra
Tu web la ves tú desde la oficina con fibra. Tu cliente la abre desde el móvil, en una nave, con dos rayas de cobertura, mientras busca si tienes la pieza que se le acaba de romper.
Si tarda seis segundos, cierra y llama al de siempre. Por eso en las webs industriales cuidamos el peso por encima del efecto: una web lenta pierde clientes antes de enseñar nada, y en este sector lo pierde justo en el momento de más urgencia.
Lo que le sobra
Y ahora la parte que nadie te dice, porque va contra la factura de quien te la vende:
- El carrusel de la portada. Nadie pasa de la primera imagen. Ocupa la mitad de la pantalla para no decir nada.
- Las animaciones por todas partes. Una entrada cuidada, sí. Que se mueva cada bloque al bajar, no: ralentiza y cansa.
- El chatbot. Si vendes bajo pedido, la conversación se hace por correo o por teléfono, con la referencia delante.
- El carrito de compra, si tu venta es B2B con precio negociado. Ahí quieres un presupuesto, no una compra: el catálogo se consulta y se pide oferta.
- Los textos de «somos líderes». Los dice todo el mundo, no los busca nadie y no los cree ninguno.
Por dónde empezar
Si tu web actual es un folleto de cinco páginas, el salto no es rehacerla más bonita: es convertirla en algo localizable por producto. Ese es el cambio que trae presupuestos.
En orden:
- Sacar el catálogo del PDF y montarlo como páginas
- Poner los datos técnicos en texto, no en imagen
- Arreglar el formulario para que se pueda adjuntar un plano
- Idiomas reales, si exportas
- Y solo entonces, el diseño
Nosotros trabajamos con fabricantes e industria —Kenfilt en filtración, Mecatecno en vehículo eléctrico, Salgar Group—, y el patrón se repite: el problema casi nunca es que la web sea fea. Es que no se puede encontrar nada dentro.
Si quieres ver cómo lo planteamos, está en diseño web para empresas industriales. Y si prefieres saber directamente el orden de magnitud, los precios están publicados — sin formulario de por medio.
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