Cuánto cuesta la web de un fabricante (y qué hace que suba)

La web de un fabricante no cuesta lo que una web corporativa de cinco páginas, y el motivo no es el diseño: es el catálogo. Una empresa de servicios enseña quién es. Tú tienes que enseñar doscientas referencias con sus medidas, y que cada una se pueda encontrar por separado. Ahí está la diferencia de precio, y casi nadie te lo desglosa.
Los rangos, para empezar
Estos son los precios de mercado en 2026 para una web industrial, de menos a más:
| Qué | Rango |
|---|---|
| Web de presentación, sin catálogo | 1.500 – 3.500 € |
| Con catálogo de hasta ~50 referencias | 3.000 – 6.000 € |
| Catálogo grande generado desde tu listado | 5.000 – 12.000 € |
| Con integración al ERP en tiempo real | 10.000 € en adelante |
Nosotros trabajamos con precio cerrado por escrito antes de empezar: una web básica desde 750 € y una premium desde 1.800 €. Un proyecto con catálogo se sale de esos tramos y se presupuesta por alcance — pero también cerrado, y sabiendo desde el principio en qué escalón estás.
Si alguien te da un número sin haber preguntado cuántas referencias tienes y de dónde salen los datos, ese número no significa nada.
Lo que de verdad mueve el precio
No es el diseño. Son cuatro cosas, y conviene que las tengas claras antes de pedir presupuesto:
1. Cuántas referencias y de dónde salen. Veinte fichas se escriben a mano. Doscientas, no: se generan desde tu listado. Y ahí lo que decide el coste no es la cantidad, sino cómo de ordenado está el origen. Un Excel limpio con una fila por producto es un trabajo. Cuarenta PDF y un catálogo impreso del 2019 es otro muy distinto.
2. Cuántos idiomas. Cada idioma es contenido real que hay que traducir y URLs propias. No es marcar una casilla.
3. Si hay que conectar con el ERP. Que el stock o el precio se actualicen solos cambia de categoría el proyecto. Casi siempre se puede dejar para una segunda fase.
4. Si hay que pedir oferta o comprar. Un catálogo que se consulta y termina en «solicitar presupuesto» es bastante más simple que una tienda online con carrito y pago. Y para venta B2B con precio negociado, casi siempre el primero es el correcto.
La partida grande: pasar el catálogo a web
Aquí se va la mitad del presupuesto en un proyecto industrial, y es la partida que más se subestima.
El trabajo no es «subir el PDF». Es convertir tus datos en algo que un programa pueda tratar: una fila por referencia, columnas con las medidas, el material, el acabado. Cuando eso existe, generar doscientas páginas cuesta casi lo mismo que generar veinte — el sistema las crea solas.
Cuando no existe, lo primero es construirlo. Y ese es el trabajo real, el que no se ve en el diseño y el que decide la factura.
Por eso, si estás pensando en renovar la web: empieza por ordenar tu listado de producto en una hoja de cálculo. Es lo más barato que puedes hacer por tu propio presupuesto, lo puedes hacer tú, y recorta el proyecto de forma directa.
Qué no debería costarte más
Y ahora las que a veces te cobran aparte y no deberían:
- Que sea rápida. No es un extra: es cómo está construida. Si te lo cobran como «optimización de rendimiento», es que la hicieron lenta primero.
- Que se vea bien en el móvil. En 2026 eso no es una línea de presupuesto.
- El certificado SSL. Es gratis desde hace años.
- Los textos básicos de las fichas. Si tú das los datos técnicos, redactarlos no es un proyecto editorial.
- Que Google la pueda leer. Los títulos, las descripciones y el sitemap van dentro. Otra cosa es una estrategia de posicionamiento, que sí es un trabajo aparte.
Lo que sí puedes dejar para la fase 2
Si el presupuesto aprieta, este es el orden por el que yo recortaría — y no toca lo que trae clientes:
- Integración con el ERP. Empieza actualizando por Excel. Funciona.
- Los idiomas que aún no vendes. Añade el segundo cuando tengas ventas allí, no antes.
- La zona privada de distribuidores. Casi siempre se resuelve con correo el primer año.
- El configurador de producto. Es caro y solo compensa con volumen.
Lo que no recortaría nunca: que cada referencia tenga su página. Es lo único que hace que te encuentren, y sin eso la web es un folleto caro.
Cómo pedirlo para poder comparar
El problema de pedir tres presupuestos es que llegan tres cosas distintas y no se pueden poner al lado. Manda esto y sí podrás:
- Cuántas referencias tienes hoy y cuántas prevés
- En qué formato están los datos (Excel, ERP, PDF, papel)
- Cuántos idiomas necesitas y para qué países
- Si vendes con precio público o con oferta
- Si hace falta que el stock se actualice solo
Con eso, cualquiera serio te da un número aproximado por teléfono. Quien te pida una reunión de una hora antes de decirte un rango, te está vendiendo la reunión.
Antes de decidir
Si aún no tienes claro qué necesita tu web y qué le sobra, empieza por ahí: lo conté en qué necesita la web de una empresa industrial. Y si quieres ver cómo planteamos estos proyectos, está en diseño web para empresas industriales.
Cuéntanos cuántas referencias tienes y en qué formato están, y te decimos en qué escalón caes — con presupuesto cerrado y sin compromiso.