Catálogo técnico online: 200 referencias sin un solo PDF

Tu catálogo tiene doscientas referencias y vive dentro de un PDF de 40 MB. Cada vez que alguien pide una ficha, se la mandas por correo. Y cuando un cliente potencial busca en Google el nombre exacto de una de esas piezas, no aparece nadie: ni tú, ni tu producto. Te cuento cómo se saca de ahí sin escribir doscientas fichas a mano.
Por qué el PDF te está costando dinero
Ya lo conté en qué necesita la web de una empresa industrial, así que voy al grano: un PDF es un archivo, no una página. Google lo indexa entero y mal, casi nunca por la referencia concreta, y quien busca brida DN100 PN16 acero inoxidable no llega a tu producto porque tu producto, para el buscador, no existe por separado.
El coste no se ve en ninguna factura. Es el presupuesto que pidió tu competidor porque él sí salía.
La idea: una página por referencia, generadas solas
Nadie escribe doscientas fichas a mano. Ni hace falta.
Lo que se hace es tratar tu catálogo como datos, no como maquetación. Una fila por producto, una columna por característica. A partir de ahí, el sistema genera una página por fila: con su dirección propia, su título, sus medidas y su texto.
Doscientas referencias o veinte, el trabajo de montarlo es casi el mismo. Lo que cambia el esfuerzo no es la cantidad: es lo ordenados que estén los datos de partida.
De dónde salen los datos
Casi siempre, de uno de estos tres sitios:
| Origen | Trabajo que lleva |
|---|---|
| Excel o Google Sheets ordenado | Poco. Se conecta y listo |
| Exportación del ERP | Medio. Hay que mapear campos una vez |
| PDF, catálogo impreso, carpetas sueltas | Mucho. Hay que construir el listado antes |
Si estás en la tercera fila, esa es tu primera tarea, y la puedes hacer tú: abrir una hoja de cálculo y volcar el producto ahí. Una fila por referencia. Es lo más barato que puedes hacer por el presupuesto de tu web, porque es la parte que más horas se lleva.
Un consejo que ahorra rehacer: pon cada dato en su columna. Nada de un campo «descripción» donde metes medidas, material y acabado juntos. Si el diámetro está en su columna, luego se puede filtrar por diámetro. Si está dentro de una frase, no.
Qué lleva una ficha que funciona
No hace falta que sea larga. Hace falta que tenga esto:
- Referencia y nombre, tal como los busca el cliente, no como los llamáis dentro
- La tabla de características en texto de verdad, no en una imagen
- Aplicación: para qué se usa, en una o dos frases
- Foto o plano, con su texto alternativo describiendo la pieza
- Descarga del PDF, para quien lo quiera archivar — debajo, no en lugar de
- Botón de pedir oferta que arrastre la referencia al formulario
Ese último punto vale más de lo que parece. Si el cliente pulsa «solicitar presupuesto» desde la ficha y el formulario ya lleva el código puesto, te llega una petición concreta en vez de un «hola, quería información».
El buscador importa más que el menú
En un catálogo industrial, casi nadie navega por categorías. Escriben la referencia.
Así que el buscador tiene que encontrar por código exacto, por nombre y por sinónimos —lo que tú llamas «manguito» y el cliente llama «racor»—. Y los filtros, los mínimos que la gente usa de verdad: medida, material y poco más. Un panel con quince filtros se ve muy completo en la demo y no lo toca nadie.
¿Precio a la vista o pedir oferta?
La pregunta que más se atasca. La respuesta corta: si negocias precio, no pongas carrito.
| Catálogo con oferta | Tienda con carrito | |
|---|---|---|
| Precio | Bajo petición | Público |
| Encaja con | B2B, series, proyecto | Recambio, consumible |
| Lo que recibes | Petición con referencia | Pedido pagado |
| Coste del proyecto | Menor | Mayor |
Muchos fabricantes montan una tienda online completa para acabar recibiendo solicitudes de presupuesto igual. Si tu venta es negociada, el catálogo con petición de oferta hace el mismo trabajo, cuesta menos y no expone tus precios a la competencia.
Lo que sí funciona bien es el punto medio: catálogo público sin precios, y una zona privada para distribuidores con su tarifa. Eso ya es software a medida, y suele ser la fase 2.
Cuánto trabajo es de verdad
Con los datos ya en una hoja ordenada, un catálogo de doscientas referencias se monta en dos o tres semanas, plantilla de ficha incluida.
Sin los datos ordenados, la cuenta es otra: lo que se tarde en construir ese listado. He visto tardar más en eso que en toda la web. Por eso insisto tanto — y por eso es lo primero que te pedimos antes de dar un número. Está desglosado en cuánto cuesta la web de un fabricante.
Lo que cambia cuando está hecho
Dejas de mandar el PDF por correo. Cada referencia empieza a aparecer en Google por su nombre técnico. Y las peticiones que te llegan traen ya el código del producto, así que las contestas en dos minutos en vez de en tres correos.
Ese es el cambio real: no una web más bonita, sino doscientas puertas de entrada donde antes había una.
El catálogo no va suelto: es una pieza de la web para empresa industrial, junto con la petición de presupuesto por producto y el área de distribuidores. Montarlo aparte funciona, pero rinde bastante menos.
¿Tienes el catálogo atrapado en un PDF? Mándanos el listado como lo tengas y te decimos qué haría falta para sacarlo, con presupuesto cerrado y sin compromiso.