Web para clínicas: la ficha de Google no basta

Una ficha de Google bien llevada te trae llamadas. Lo que no hace es convencer a quien duda. Y en una clínica, la mayoría de los pacientes nuevos dudan: no están comparando precios, están decidiendo si te confían algo que les importa.
Ese trecho entre «te he encontrado» y «pido cita» es donde trabaja la web. Si no existe, o si es un folleto de 2015, el paciente vuelve a la lista de resultados y prueba con el siguiente.
Lo que la ficha hace, y lo que no
La ficha de Google Business Profile es imprescindible y hay que cuidarla: categoría correcta, horarios al día, fotos nuevas, reseñas reales respondidas. Para búsquedas del tipo «dentista cerca de mí» es la que decide, y funciona en semanas. Lo explicamos en SEO local.
Pero tiene un techo. En la ficha caben unas fotos, unas reseñas y un teléfono. No caben:
- Quién te va a atender, con nombre, formación y cara
- En qué consiste el tratamiento que el paciente ha oído nombrar y no entiende
- Qué pasa en la primera visita, que es lo que más se pregunta y casi nadie responde
- Precios o rangos, aunque sean orientativos
- Las respuestas a las diez dudas que te repiten por teléfono cada semana
Todo eso es exactamente lo que se consulta entre encontrarte y llamarte.
Lo que mira un paciente antes de pedir cita
Por orden, y no es el que suele tener la web:
- Quién me atiende. Fotos reales del equipo y de la clínica. No fotos de banco de imágenes: se notan, y restan
- Si tratáis lo mío, dicho con las palabras del paciente, no con las del informe clínico
- Cómo es la primera visita. Cuánto dura, qué le van a hacer, si duele, qué tiene que llevar
- Cuánto cuesta, aunque sea un rango o un «la primera visita es gratuita»
- Dónde estáis y cómo se aparca. Suena menor y decide más de lo que parece
- Cómo pido cita sin llamar por teléfono
Ese último punto pesa cada año más. Mucha gente no quiere llamar, y si la única vía es el teléfono, pierdes al paciente que te está mirando a las once de la noche.
El error legal que vemos más
Y este va en serio, porque en salud las multas no son teóricas.
Los datos de salud son categoría especial en el RGPD. No son datos normales: tienen protección reforzada. Y el formulario de contacto de media clínica los pide sin darse cuenta, con un campo libre de «cuéntanos tu caso» donde el paciente escribe su diagnóstico.
Lo mínimo que tiene que cumplir ese formulario:
- Pedir solo lo imprescindible para dar cita. El motivo de consulta detallado se habla en consulta, no se recoge en un campo de texto
- Consentimiento explícito y separado, no una casilla premarcada ni un «al enviar aceptas»
- Decir quién trata los datos, para qué y cuánto tiempo se guardan
- Viajar cifrado y llegar a un buzón controlado, no al correo personal de recepción
Y el detalle que casi nadie mira: si tu web tiene analítica o píxeles publicitarios, comprueba qué se dispara en las páginas de tratamientos. Mandar a un tercero que alguien ha visitado la página de una patología concreta es un problema serio.
Las reseñas: solo reales
Google las detecta cada vez mejor y puede suspender la ficha. En la Unión Europea, además, las reseñas falsas son ilegales desde la Directiva Ómnibus, y en sanidad el asunto es aún más delicado.
Lo que sí funciona: pedirlas a los pacientes contentos con el enlace corto de la ficha, en el momento adecuado, y responderlas todas, también las malas. Una respuesta serena a una reseña de tres estrellas convence más que veinte de cinco.
Lo que sí puedes poner y casi nadie pone
- Una página por tratamiento, con su URL. Así apareces cuando alguien busca ese tratamiento y no solo tu nombre
- El equipo con nombres y titulación. Es lo más visitado de casi cualquier web de clínica
- Las preguntas frecuentes de verdad, las que te hacen por teléfono
- Precios orientativos. Da respeto y es lo que más agradece el paciente
- Cita online. Aunque sea un formulario con franjas, no hace falta una agenda integrada el primer día
El razonamiento es el mismo que en otros negocios de servicio con cita previa; lo contamos aplicado a otro sector en web para peluquería y estética.
En resumen
- La ficha de Google te encuentra; la web convence. Son trabajos distintos
- Lo que mira el paciente: quién le atiende, cómo es la primera visita y cuánto cuesta
- Una página por tratamiento, con las palabras del paciente
- Los datos de salud son categoría especial: pide lo mínimo, consentimiento explícito y revisa qué disparan tus píxeles
- Reseñas reales y respondidas, todas. Las falsas son ilegales y te pueden costar la ficha
Si llevas una clínica y tu web se quedó en un folleto, mira lo que incluye una web para clínicas o cuéntanos tu caso. El precio va cerrado por escrito antes de empezar y sin compromiso.
Preguntas frecuentes
01¿Por qué no basta con la ficha de Google para una clínica?
La ficha te encuentra; la web convence. En la ficha caben unas fotos, unas reseñas y un teléfono, pero no cabe quién te va a atender, en qué consiste el tratamiento, qué pasa en la primera visita, los precios orientativos ni las respuestas a las dudas que te repiten por teléfono cada semana. Y eso es exactamente lo que se consulta entre encontrarte y llamarte.
02¿Qué mira un paciente antes de pedir cita?
Por este orden: quién le atiende, con fotos reales del equipo y de la clínica; si tratáis lo suyo, dicho con sus palabras y no con las del informe clínico; cómo es la primera visita, cuánto dura y qué le van a hacer; cuánto cuesta, aunque sea un rango; dónde estáis y cómo se aparca; y cómo pedir cita sin llamar por teléfono.
03¿Qué le exige el RGPD al formulario de una clínica?
Los datos de salud son categoría especial y tienen protección reforzada. El formulario debe pedir solo lo imprescindible para dar cita —el motivo de consulta detallado se habla en consulta, no se recoge en un campo de texto—, llevar consentimiento explícito y separado, decir quién trata los datos, para qué y cuánto tiempo se guardan, y viajar cifrado hasta un buzón controlado, no al correo personal de recepción.
04¿Puede darme problemas la analítica en las páginas de tratamientos?
Sí, y es el detalle que casi nadie mira. Comprueba qué píxeles y qué analítica se disparan ahí: mandar a un tercero que alguien ha visitado la página de una patología concreta es un problema serio.